Los gimnasios ya están utilizando tecnología digital.

La tecnología digital está introduciéndose en el comercio tradicional. Los gimnasios no son ninguna excepción. Muchos centros deportivos de este tipo emplean aplicaciones y sistemas digitales para hacer más cómoda la experiencia de sus clientes.

Muchos usuarios tienen integrada la visita al gimnasio dentro de su rutina habitual. Acuden todos los días en huecos que tiene entre el trabajo y su vida particular o sus responsabilidades. Cuidarnos y llevar un estilo de vida sano, en este mundo tan frenético como es en el que vivimos, no es para nada sencillo. Por eso, cualquier solución que acerque el gimnasio al cliente, que se lo haga más fácil, es bienvenida.

La tecnología digital viene a resolver muchas de las gestiones o incidencias que se le presentan al cliente de un gimnasio. ¿Cómo puedo seguir una clase de fitness si mis horarios no coinciden con el profesor? ¿Cómo puedo solicitar la asistencia de un entrenador personal sin tener que cuadrar mi tiempo? ¿Cómo sé si mi rutina habitual de ejercicios la estoy haciendo bien si no tengo a nadie que me monitorice? Estos y otros problemas los resuelven hoy algunos gimnasios con aplicaciones y herramientas informáticas.

Al mismo tiempo, estas herramientas facilitan a los administradores la gestión del gimnasio. Una tarea que tiende a complicarse cuando el centro tiene muchos clientes o clientes con horarios o necesidades dispares.

Pasamos a comentarte algunas soluciones informáticas que hemos investigado.

Aplicaciones de reservas.

Los desarrolladores de Gestigym, una empresa informática que lleva desde el 2004 creando herramientas digitales para el sector de los gimnasios y los centros deportivos, hablan de la comodidad de las aplicaciones de reservas. Una solución informática que están utilizando muchos establecimientos deportivos en nuestro país.

De cara al cliente, es tan sencillo como cualquier aplicación que se descarga en el móvil. Desde su interfaz de usuario, a la cual se accede con una contraseña, el usuario puede inscribirse automáticamente en una clase de yoga o reservar una cita con su entrenador personal para tal día a tal hora.

Algunos centros deportivos permiten a través de estas aplicaciones que los clientes reserven las instalaciones con un solo clic. Como, por ejemplo, reservar la pista de pádel o comprobar el aforo que tiene la piscina.

Estas aplicaciones permiten que el centro difunda las actividades que tiene programadas. Incluyendo el horario de las mismas. Para que los clientes se puedan inscribir. Un  detalle que los usuarios suelen apreciar.

Al mismo tiempo, el centro puede gestionar la asistencia a las clases y el uso de las instalaciones de manera automática. El panel de control, al cual accede la administración del centro desde un ordenador, va cuadrando todas las reservas.

Los controles de acceso.

Esta es una solución bastante extendida, que cada día se va perfeccionando. Para acceder al interior de muchos gimnasios pasas por un tono colocando una tarjeta magnética sobre un lector. Igual que si entraras en el metro.

Las tarjetas son personales, pero se han localizado algunos pequeños fraudes por parte de ciertos usuarios. Clientes que pagan su cuota mensual, pero que ceden su tarjeta a familiares o amigos para que se utilicen gratis las instalaciones.

Por eso, los sistemas de acceso se han ido perfeccionando. Algunos sistemas operan con códigos QR instalados en el móvil del usuario, o incluso emplean señales biométricas, como el contorno de la cara o el iris de los ojos.

Este es un asunto delicado. El empleo de esta información debe acogerse a la ley de protección de datos. Debe contar con la aprobación explícita del cliente, mediante la firma de un documento o contrato que especifique que estos datos personales solo se utilizarán con fines identificativos y para garantizar la seguridad del usuario en las instalaciones.

Como es lógico, la información recogida en los controles de acceso queda registrada en un software de control que permite al centro conocer, en tiempo real, qué usuarios están en ese momento en las instalaciones, así como el histórico del uso que ha efectuado cada cliente.

Taquillas electrónicas.

El asunto de las taquillas suele ser un tema complicado. Tradicionalmente, siempre se le ha propuesto a los clientes que se hicieran con candado personal para cerrar las taquillas. Aquí siempre surgen incidencias: personas que se han olvidado las llaves del candado, candados que se encasquillan o se rompen, etc.

Una de las soluciones tecnológicas que están cogiendo fuerza es el de las taquillas electrónicas. Taquillas que se abren con una contraseña personalizada o creada aleatoriamente en el momento, y que se debe marcar en un panel táctil. Son como esas consignas que utilizan empresas como Amazon para guardar los envíos y que el cliente puede abrir introduciendo en un panel la referencia del paquete.

Algunas de estas taquillas electrónicas se pueden sincronizar con el móvil, por medio de una aplicación. Se suele hacer en aquellos centros deportivos donde el usuario acude con asiduidad y utiliza estas taquillas. Una aplicación instalada en el móvil puede abrir la taquilla correspondiente sin necesidad de introducir la contraseña.

Desde luego, la administración del centro tiene un panel de control. De manera que conoce el uso que se hace de las taquillas e incluso puede desactivar su acceso en un horario determinado. Por ejemplo, que no se puedan abrir fuera del horario del centro. De este modo, en caso de que alguien haya dejado olvidadas sus pertenencias, estas quedan protegidas hasta que las recoge.

Aplicaciones de seguimiento y nutrición.

El periódico El Diario.es nos habla de aplicaciones que monitorizan los avances que van haciendo los usuarios en cuanto a sus ejercicios en el gimnasio y su nutrición. Algunos entrenadores personales y algunos gimnasios los utilizan para que el cliente tenga información de su actividad y para guiar su orientación.

Cuando alguien se inscribe en un gimnasio suele ser porque tiene una meta o un objetivo que cumplir. Puede ser perder peso o ganar en resistencia o fuerza. Muchas veces abandonamos el gimnasio porque no vemos avances con respecto a nuestros propósitos. Normalmente, nuestra percepción es meramente subjetiva. Nos guiamos por impresiones y no por datos. Estas aplicaciones sí que nos ofrecen datos con alto nivel de fiabilidad.

En todo balance debemos comparar la situación que tenemos, con el estado de dónde venimos y con el objetivo que queremos alcanzar. Esta medición debe ser numérica. Las aplicaciones de las que estamos hablando nos ofrecen números, calculados a base de datos que el programa nos va preguntando, como nuestro peso, el tiempo que hemos estado en determinada máquina o la comida que hemos ingerido durante el día.

Sistemas virtuales de entrenamiento.

Una de las soluciones que está incorporando algunos gimnasios son los sistemas virtuales de entrenamiento. Cursos programados o grabados que se pueden seguir a través de monitores repartidos por las instalaciones.

Esta opción permite que un cliente pueda seguir una clase de yoga o de fitness fuera del horario en el que se ha impartido.

Este es uno de los problemas habituales entre los clientes de los gimnasios. Sus horarios no coinciden con la hora en la que se imparten las clases. En algunos casos, ni tan siquiera tienen un horario fijo para acudir al gimnasio. Lo hacen en función de los huecos que se han podido arreglar durante el día. Algo que dificulta que puedan participar en programas que les interesa.

Estos sistemas, alojados en la memoria de un ordenador, permiten la accesibilidad en cualquier momento. Algunos de ellos guardan un historial de las acciones que ha realizado el usuario, de manera que no repitan clases en la que ya ha participado, y puedan ir avanzando.

En algunos casos, estos programas permiten suplir la presencia de un entrenador personal físico, diseñando una tabla de ejercicios para el cliente y efectuando un seguimiento de los mismos.

Equipos de fitness inteligentes.  

La web británica Speediance nos habla de esta innovación tecnológica como el futuro en el que se va a desarrollar la práctica en los gimnasios en las próximas décadas. Se trata de dispositivos digitales que controlan la intensidad y el tiempo en el que un usuario trabaja en una máquina en función de su estado físico.

Algunas máquinas de fuerza o de resistencia ya vienen con estos controladores incorporados, pero digamos que esta tecnología se está desarrollando.

A través de contraseñas que se marcan en un panel digital, la máquina identifica al usuario y programa un ejercicio adecuado a su nivel. Evita que realice un ejercicio superior a su capacidad y limita el tiempo de uso de la máquina. Con lo que se reduce el riesgo de accidentes y facilita una evolución controlada.

Estos equipos se están desarrollando con I.A., de forma que van aprendiendo de la interacción con el usuario ofreciendo una asistencia cada vez más personalizada.

Se comenta que los equipos inteligentes del futuro integrarán variables biométricas como la frecuencia cardiaca o los niveles de fatiga para promover un ejercicio más saludable.

La tecnología nos está ayudando, y nos ayudará más en un futuro, para que nuestra actividad en el gimnasio sea más cómoda y efectiva.