Gran parte del sistema económico moderno se apoya en el transporte de las mercancías entre una empresa y su destino. En este escenario, la gestión de la movilidad de las flotas se vuelve parte necesaria para cualquier compañía. El auge del comercio electrónico, sumado a las normativas medioambientales, ha llevado a que, tanto las pequeñas y medianas empresas como grandes corporaciones, se replanteen el modelo tradicional de propiedad de vehículos.
En este contexto, el alquiler y el renting de vehículos industriales surgen como una solución logística necesaria. Para la empresa, esta es una solución económica y ágil que la ayuda a adaptarse a los cambios que puedan impulsar las leyes del mercado global. Además, otra ventaja del renting es que, en España, ha demostrado una notable capacidad de adaptación ante a las crisis de suministros y los cambios de organización en la automoción. Según los datos oficiales publicados por la Asociación Española de Renting de Vehículos (AER), el alquiler de vehículos comerciales e industriales está creciendo de forma significativa en el país.
Flexibilidad operativa: El fin de la propiedad fija
Durante mucho tiempo, para acceder al uso de una furgoneta, un furgón o un camión, una empresa debía realizar una inversión elevada. Teniendo en cuenta que probablemente la utilización de la flota se daría durante una temporada corta del año y que luego se debían mantener los gastos de mantenimiento, esa inversión se terminaba convirtiendo en un problema.
Hoy en día, que las demandas suelen ser más volátiles, la necesidad de aumentar o reducir el número de unidades en circulación se convierte en una necesidad que las empresas deben resolver. Gracias a los sistemas de alquiler, se pueden gestionar de forma más flexible los periodos de actividad alta, como las campañas de rebajas o Navidad, sin necesidad de invertir en activos que luego quedarían inutilizados.
Al aplicarse nuevas tecnologías a los sistemas de logística, el transporte de mercancías se transforma por completo la función del vehículo industrial. En este sentido, al optar por soluciones de renting profesional, las compañías se aseguran de contar siempre con vehículos equipados con tecnología de última generación, que reducen los tiempos de inactividad por averías mecánicas, mejoran el consumo de combustible y brindan mayor seguridad a los trabajadores.
Soluciones adaptadas al transporte profesional y la logística
Desde Smile Rent explican que la posibilidad de acceder a vehículos preparados para trabajos pesados, sin necesidad de afrontar grandes gastos, es una ayuda financiera importante, principalmente para autónomos y pymes. De esta forma, se puede acceder a una flota moderna sin tener que asumir los contratos logísticos ni las gestiones de mantenimiento.
La sostenibilidad y la normativa de las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE)
La actualidad del sector empresarial en España se encuentra guiada por la Ley de Cambio Climático y Transición Energética. Estas regulaciones restringen el acceso a núcleos urbanos de más de 50.000 habitantes a los vehículos considerados contaminantes. Esta medida representa un desafío logístico para el sector del transporte, que se ve en la obligación de renovar sus flotas con modelos con etiquetas ambientales ECO o Cero Emisiones, para garantizar la continuidad de sus servicios y evitar cualquier sanción que podría frenar la actividad.
En sus informes sobre gestión, el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible destaca que modernizar las flotas de mercancías es un punto sumamente necesario para reducir la huella de carbono del transporte por carretera. Por esta razón, promueve programas de ayudas y formación para facilitar el acceso de las empresas a los vehículos de bajas emisiones. Aquí, el renting aparece como una forma de facilitar ese movimiento hacia las nuevas tecnologías. Al liberarse de la necesidad de comprar un vehículo que podría quedar obsoleto legal o tecnológicamente en poco tiempo, las empresas pueden optar por las energías más limpias sin el cambio radical que supondría la compra.
Impacto financiero: El paso del CAPEX al OPEX
Si se analiza la situación desde una perspectiva contable y financiera, pasar de la compra de vehículos al renting o alquiler, permite a los directores financieros (CFO) transformar un gasto de capital (CAPEX) en un gasto operativo (OPEX). Esta distinción resulta fundamental para la contabilidad financiera de una empresa, ya que deja de gastar en activos que pueden perder su valor rápidamente y comienza a sostener un abono mensual que se puede considerar como gasto deducible. Es decir, que siempre que se demuestre la necesidad del vehículo en la actividad de la empresa, ese gasto se puede deducir en el Impuesto de Sociedades o en el IRPF.
Este modelo tiene una ventaja de estabilidad que parece jugar en contra de la variabilidad de los tiempos actuales. Los gastos que implica una cuota fija mensual eliminan del cálculo previsto las sorpresas en el balance presupuestario. Y tener ya incluido en ese cálculo un seguro a todo riesgo, los impuestos de circulación, el mantenimiento preventivo y correctivo, e incluso la gestión de multas, ayuda a que la empresa pueda desarrollar su planificación financiera a medio plazo de forma mucho más precisa. Teniendo en cuenta la volatilidad de los precios, ya sea en los recambios, lubricantes o la mano de obra técnica, externalizar el gasto ofrece la tranquilidad de que el coste de movilidad por kilómetro se mantenga bajo control.
Un futuro basado en la movilidad como servicio
A partir de los avances tecnológicos y las normativas requeridas, las empresas comienzan a optar por externalizar todos los servicios que no sean parte del núcleo duro del negocio. En este sentido, el rubro de la logística en España se dirige hacia un nuevo tipo de especialización. El vehículo industrial deja de verse como un activo que deba figurar necesariamente en el patrimonio de la empresa, para pasar a considerarse como un servicio que se encargue de garantizar la disponibilidad inmediata, manteniendo la eficiencia energética y cumpliendo de forma actualizada con las normativas.
En este escenario, el renting industrial aparece como una opción flexible, en el que se apoyan las empresas para responder de forma efectiva a las demandas de la época, sin necesidad de generar grandes inversiones.



