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Cinco cosas que un bar tiene que tener para que yo entre

Llamadme tiquismiquis, especialito o exigente. Llamadme lo que quieras, pero ahora mismo vivo en una sociedad en la que hay que mantener un mínimo de exigencias para todo. Y por ejemplo, hoy quiero hablar del nivel de exigencia que me he puesto cuando entro a un bar. Son temas ecológicos, de sanidad, de profesionalidad y de calidad que no podemos dejar pasar por alto. Y es que si hacemos que todos los establecimientos mantengan un mínimo de calidad, vamos a hacer que el listón se ponga más alto. Nos olvidaremos de las famosas tascas.

Llamadme tiquismiquis, especialito o exigente. Llamadme lo que quieras, pero ahora mismo vivo en una sociedad en la que hay que mantener un mínimo de exigencias para todo. Y por ejemplo, hoy quiero hablar del nivel de exigencia que me he puesto cuando entro a un bar. Son temas ecológicos, de sanidad, de profesionalidad y de calidad que no podemos dejar pasar por alto. Y es que si hacemos que todos los establecimientos mantengan un mínimo de calidad, vamos a hacer que el listón se ponga más alto. Nos olvidaremos de las famosas tascas.

Y esto ocurre sobre todo ahora que el covid ha entrado en nuestras vidas y se va a quedar para siempre. Por lo tanto, unos sitios tan visitados los bares y los restaurantes tienen que tener preparados unos mínimos de códigos de higiene para poder hacer esto. Si no, no lo dudes de que no entraré. Y además, soy de esas personas que digo las cosas a la cara, por lo tanto, antes de irme, le diré al dueño del establecimiento la razón de mi marcha. Tampoco lo voy a poner en redes sociales, mi arma será no ir yo y emplear el boca a boca. Estas son las cinco cosas que tienen que tener un bar para que yo entre.

La tapa gratis

Efectivamente los españoles nos hemos vuelto muy exquisitos, pero es que las cosas son así. Ahora mismo todo bar que se precie nos tiene que ofrecer una tapa. No les pido que sea una esferificación de las que hace Ferrá Adriá, tampoco un plato de los de Chicote, simplemente algo que sirva para acompañar al vino o la caña que te estás tomando. En León, provincia clásica de tapas gratis, es tradición que si el bar no te pone tapa, tú te puedes ir sin pagar. Cuando el camarero se dé cuenta seguro que la próxima vez estará más atento. Por lo tanto, yo siempre pregunto si dan tapa gratis, si me dicen que No, pues adiós muy buenas

Un toldo en condiciones

En primer lugar un bar tiene que estar habilitado de un toldo. Es la única forma de que yo me siente en una mañana o tarde de calor de verano. Es algo lógico, no me puedo sentar a tomar mi cañita con 40 grados. Ahora bien, ese toldo tiene que estar en condiciones, no me vale uno que se puso hace 30 años y porque se lo regalaron en el banco. Ahora mismo hay toldos modernos que hacen que el cliente se siente mucho más cómodo cuando está consumiendo. Si tienen algún problema que acudan a Toldos Alicante donde nos ofrecen para los bares el tipo screen universal, que representa un ahorro de energía al conservar el calor interno durante el invierno o aislar el lugar de las altas temperaturas externas en verano.

Los servicios

Y si hemos pasado la prueba de las tapas y luego la del toldo, todavía nos queda otra prueba más importante, la de los servicios. Pero es cierto que en este caso juegan otros factores. Por ejemplo hay que analizar a qué hora vas a entrar, si antes ha ido otra persona. Muchas personas el bar no tiene la culpa de que los clientes sean unos guarros. Es cierto que hay detalles que sabes perfectamente si se están haciendo bien las cosas o tienen la culpa los clientes desagradecidos. Pero yo siempre pido limpieza, que te pongan a la hora que se ha limpiado, que siempre haya papel higiénico, toallitas, etc. Os puedo contar que un pueblo de Zamora todavía he llegado a ver la famosa letrina en uno de los bares.

Simpatía

Las tapas pueden ser gratis o no, la bebida puede ser un poco más cara que en otro bar, pero lo que no cuesta nada, es gratis y se agradece mucho es la sonrisa de un camarero. Es cierto que en nuestros puestos de trabajo todos tenemos días buenos y días malos. Pero el de camarero es uno de los oficios donde tienes que hacer de tripas corazón. El cliente no tiene por qué pagar que hayas discutido con tu pareja o con tus hijos. El camarero, como la mujer del César, además de serlo, tiene que parecerlo.

Los precios

Por último, lo que le miro en un bar antes de entrar son los precios. Porque entiendo que la cosa está muy mal, que la pandemia ha provocado que los bares y restaurantes sean los más damnificados por los cierres, pero no puedo entender que los clientes seamos los paganini. Por eso, siempre comparo precios de antes y después, y si son abusivos, me niego a entrar.

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