¿Cómo armar una bodega de vinos ecológicos en casa?

Tener una bodega en casa le da otro toque a tu hogar y de más está decir, que le da otro nivel a tus reuniones con amigos y familia, incluso, los momentos de relax después de llegar de la oficina se revalorizan cuando se puede preparar un buen coctel para amenizar o disfrutar de una copa de vino de tu propia sección.

Tener una bodega en casa le da otro toque a tu hogar y de más está decir, que le da otro nivel a tus reuniones con amigos y familia, incluso, los momentos de relax después de llegar de la oficina se revalorizan cuando se puede preparar un buen coctel para amenizar o disfrutar de una copa de vino de tu propia sección.

De hecho, imagina que esta bodega sea también ecológica. No solo dejarás boquiabiertos a tus invitados con tus habilidades en coctelería o con los diferentes gustos y aromas de tus colecciones, sino que también te jactarás de estar ayudando al medio ambiente y de formar parte de la última tendencia en consumo.

Y es que hoy en día lo que está en el top es todo aquello que sea amigable con nuestro planeta tierra. Por eso, la empresa de vinos ecológicos ha dado un salto y se está posicionado en los primeros lugares de preferencia, siendo cada vez más los comensales que se llevan unas botellas de este tipo de vinos  a casa en lugar de las tradicionales.

Así, armar una bodega de vinos ecológicos en casa se trata solo de seleccionar este tipo de botellas, apostando no solo por el deguste, sino también por la conservación del medio ambiente.

A continuación, lo expertos en dispensadores y otros accesorios para vino de Giona Company, quienes tienen basta experiencia en la industria, nos comentan las variedades de vino con mentalidad verde que existen y como identificarlos, a continuación.

¿Cómo identificar un vino ecológico?

Para que un vino sea ecológico, debe cumplir una serie de requisitos que se enmarcan dentro de la denominación ‘Agricultura ecológica’, la cal está regulada en España legalmente desde 1989 y que ha ido adaptándose a las normas europeas a lo largo de los años.

Se trata de un sello ecológico permite diferenciar este tipo de vino y garantizar que cumple con todos los criterios de producción establecidos para el mismo.

Lo principal en este tipo de vinos es que se elaboren como los vinos de antaño, sin productos químicos que intervengan en su preparación, apostando por otros medios para la eliminación de plagas, por ejemplo.

La experta en vinos ecológicos Marta Casas, enóloga de Parés Baltà nos explica esas características que nos permite identificar a un vino como ecológico y que compartió en una entrevista para el medio digital El Periódico:

  • No se utilizan químicos en la viña

«En la viticultura ecológica y biodinámica hay límites a los productos para cuidar la viña. Por supuesto, todo debe ser de origen natural y nada químico. Solo se nos permite el uso de azufre y cobre, probióticos, ortigas y feromonas. Ni antifúngicos químicos ni nada por el estilo. Y en la bodega, la lista de productos enológicos es muy reducida, con límites en los sulfitos, con los productos para clarificar (han de ser orgánicos como la bentonita, que es una tierra de arcilla, y las proteínas vegetales de guisante o patata)… Un vino debe ser únicamente jugo de uva fermentado, nada más. Ni añadirle ni quitarle nada. Como el tomate que puedes cultivar en el jardín o balcón de tu casa. Natural al 100%».

  • La elaboración es menos dirigida

La experta nos comenta que con los vinos tradicionales sucede que «Tienen siempre los mismos protocolos, siempre usan las mismas cantidades de adyuvantes, de nutrientes… que los hacen más estables, y que son aprobados sanitariamente». Mientras que, en los vinos ecológicos, como no se utilizan los mismos procesos y todo se hace de manera muy natural y orgánica, se tiene siempre que improvisar con cada uno, cuidándolos y dándoles lo que cada uno necesita según el caso.

  • Tienen menos sulfitos

«En el mundo de los vinos convencionales todo está regulado conforme a la normativa de salud pública pero los niveles de sulfitos son mucho mayores y no podemos olvidar que hay muchos alérgicos a ellos y gente que les duele la barriga por la acidez de la bebida, algo que no sucede casi nunca con los vinos ecológicos».

  • Son más caros

Otra diferencia está en el precio, y es que los vinos ecológicos suelen ser más caros, porque justamente estos procesos tan bien cuidados son más costosos de mantener. No obstante, su valor equivale a ese costo: «Debemos valorizar el vino porque las botellas baratas y sencillas no ayudan a prestigiarlo. En cambio, si lo tratas bien y representa bien el territorio y tu trabajo, que es muchísimo, se debe reivindicar su valor. Porque hay quien paga el gusto y las ganas por un gintónic y luego se escandaliza por tener que pagar 15 euros por una buena botella de vino ecológico».

  • Hay diferentes variedades

Dentro de la categoría de vino ecológico también hay otras subcategorías, como los biodinámicos, por ejemplo. Este es un paso más hacia el concepto ecológico en la que la tierra se trabaja igual que para conseguir el vino ecológico, pero ahora concibiéndola como un ser vivo y se le trata como tal.

Así, el agricultor debe devolverle a la tierra lo que esta le da o incluso más, como por ejemplo, preparados homeopáticos a base de plantas como cola de caballo, ortiga, o diente de león… Pero, también se trabaja la tierra en función de los movimientos de la luna.

Tipos de vinos ecológicos

El punto anterior nos lleva a nuestro último tema de interés en el artículo, y es conocer esas diferentes categorías de vinos amigables con el medio ambiente con las que podemos armar nuestra bodega ecológica en casa. Son los siguientes:

  • Vinos ecológicos

Son los más conocidos ahora, también por el nombre de orgánicos o biológicos y que se elaboran a partir de uvas vendimiadas en viñedos que están libres de tratamientos con herbicidas, pesticidas y otros productos químicos de síntesis.

Incluso, en algunas bodegas hasta se busca respetar el equilibrio medioambiental en otros procesos, desde la manipulación de los residuos hasta la selección de los insumos, aprovechando los recursos naturales.

Así, estos se han vuelto tan populares que nuestro país lidera el mercado mundial para este tipo de vino, siendo que el 27% del viñedo ecológico mundial es español.

  • Vinos sostenibles

La siguiente categoría es la sostenible, la cual va a un paso más allá y no solo se preocupa por los procesos llevados a cabo en el viñedo, sino también por todos los demás procesos de producción alrededor del producto.

Los cultivos son orgánicos, sin herbicidas ni plaguicidas sistémicos, y optimizan el empleo del agua y los recursos energéticos. En la bodega, se minimizan las emisiones, reutilizándose los materiales y reciclándose los subproductos para proteger el medio ambiente. Incluso, algunas bodegas buscan sus propios equipos de depuración y evitan el uso de productos de origen animal en el proceso de vinificación, lo que también permite la producción de los llamados “vinos veganos.”

  • Vinos biodinámicos

Por último, llegamos a los vinos biodinámicos, los cuales ya habíamos mencionado y de seguro te han dejado con ganas de saber más y es que a parte de novedosos son bastante interesantes.

Su proceso de producción es quizá el más complejo ya que  exige la ausencia de productos sistémicos en el cultivo del viñedo que promulga la viticultura ecológica, además de incorporar otras prácticas muy particulares.

La vinicultura biodinámica busca dejar a un lado todos los procesos y equipos producto de la revolución industrial, y más bien obtener los productos de la tierra de una forma armónica con la misma, los animales que viven en ella y demás recursos a nuestra disposición.

Por ejemplo, todos los trabajos de intervención del viñedo están influenciados fuertemente por los astros y el calendario lunar, y lo mismo para todos aquellos procesos que se realizan en la bodega. Por otro lado, prohíbe el empleo de maquinaria en el campo, volviendo al uso de los animales de tiro.

Mucho menos se permite el uso de químicos para el control de plagas, ya que defiende que los insectos también deben respetarse. Como abono, usa el compost de estiércol animal. Incluso, estas recetas para crear abono varían hasta la más excéntrica, como la que se usa en primavera y que consiste en un  un cuerno de vaca vaciado de su cartílago y relleno de excremento animal, dinamizado en agua tibia.

Luego, en bodega, se deben utilizar dosis mínimas de anhídrido sulfuroso (SO2) –el antibiótico más extendido en la enología, que se emplea para eliminar bacterias contaminantes que pueden afectar al vino–; mientras que el añadido de ácido sórbico y la corrección de acidez están vedados. Y como última característica interesante, los vinos deben ser embotellados sin un filtrado previo.

Así, como ves, la excentricidad de estos métodos hace que su veracidad sea tema de controversia y que algunos no crean en ello. No obstante, a pesar de eso este tipo de productos está ganando espacios en el mercado y cada vez son más los que defienden la filosofía de tratar a la tierra con el respeto que merece, devolviéndolo todo lo que esta nos da.

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