Las empresas mejoran sus plantillas con cursos de formación.

Muchas empresas españolas recurren a cursos impartidos por profesionales para adaptar a sus trabajadores a las exigencias concretas que se dan en su actividad cotidiana. Una buena parte de estos cursos están subvencionados.

La formación y promoción profesional se encuentra dentro de los derechos de los trabajadores. Todo trabajador tiene derecho a labrarse una carrera profesional dentro de la empresa en la que trabaja, y la empresa tiene el deber de proporcionarle esos conocimientos.

Pero es más, la formación beneficia a las empresas. En un panorama económico tan móvil como en el que vivimos, la formación permite a los trabajadores adaptarse a los cambios tecnológicos y de sistema de funcionamiento que implica el devenir de los tiempos.

En este periodo de transición en el que nos encontramos, del paso de un modelo analógico a otro digital, formar y reciclar a los trabajadores es clave para que las empresas sean competitivas. Una empresa que no se adapta a los cambios, corre el riesgo de quedar rezagada respecto a sus competidores.

El periódico El País indica que la falta de formación lastra más el desarrollo de las empresas que la normativa laboral y las barreras fiscales. En una encuesta realizada en nuestro país por el Banco Mundial, en el que han participado 1.431 compañías de distinto tamaño, recoge el dato de que una de cada tres empresas se queja de la falta de mano de obra cualificada.

Una cualificación que las empresas exigen que se acople a las necesidades y retos concretos de su actividad económica. Este problema se está subsanando en gran medida por medio de los cursos de formación que se imparten dentro de las empresas.

El reto digital.  

Uno de los problemas que tienen las empresas es el de adaptarse a la era digital. Esta adaptación es más concreta de lo que nos pensamos. En breve será obligatorio que el uso de la factura electrónica. Para ello, los empresarios están invirtiendo en herramientas y software que les permita efectuar ese cambio. Sin embargo, se encuentran con un problema. Después de haber gastado dinero, se dan cuenta de que los trabajadores de contabilidad no saben utilizar esos programas, o no saben sacarle todo el rendimiento que podrían sacarle.

La empresa no tiene más remedio que impartir cursos para formar a los trabajadores en el uso de estas herramientas. Deben ser cursos teóricos y prácticos. El trabajador debe comprender en qué consiste la factura electrónica (que no es una factura emitida por ordenador, sin más, sino que debe reunir una serie de características) y debe manejar con soltura el programa antes de que la factura electrónica sea obligatoria. Si tiene que equivocarse, es preferible que lo haga durante la formación a cuando cambie la manera de facturar. La factura electrónica es algo nuevo para las empresas, pero también lo es para sus trabajadores.

Un cambio tan sencillo como sustituir las cajas registradoras tradicionales por terminales informáticos TPV en una cadena de tiendas, suele ir acompañado de un curso específico que capacite a los trabajadores en el uso de estos equipos.

Para un chico joven que desde pequeño está en contacto con ordenadores puede parecerle una nimiedad. Pero para un trabajador de 40 o 50 años, que lleva toda su vida trabajando de otra manera, y que solo usan los ordenadores para consultar Google o meterse en las redes sociales, este cambio es un salto cualitativo.

Las empresas son conscientes de lo importante que es subirse al carro digital. Lo pone de manifiesto el éxito que han tenido programas como el Kit Digital, un plan de ayudas que daba el gobierno a las empresas para digitalizarse. Pero este cambio implica formación para los trabajadores.

Nuevos compromisos sociales y ambientales. 

Junto a los cambios tecnológicos, se percibe un cambio de sensibilidad en la sociedad respecto a temas como el cambio climático o la perspectiva de género, que también afecta al mundo de la empresa.

Los asesores de Talention, una consultoría de empresas líder en igualdad, temas sociales y formación online, indican que los cursos relacionados con estos asuntos están teniendo una gran acogida por parte de las empresas. Y es que estos cambios sociales no son temas teóricos o de debate; sino que tienen una repercusión concreta en el modo de operar de las compañías.

La Agenda 2030, que pretende reducir la emisión de gases contaminantes a la atmósfera para dentro de cuatro años, está trayendo cambios importantes en los sistemas productivos. En especial, aunque no exclusivamente, en la industria. Reusar, reciclar y reutilizar se están asentando en el día a día.

Con todos estos cambios se abre la posibilidad de que muchas empresas se incorporen a la economía circular. Lo que además de proteger el planeta, les puede reportar nuevos beneficios. Para poder hacerlo es necesario formar y reciclar a los trabajadores.

En otro orden de cosas, todos los avances que se están dando en materia de igualdad, también están trayendo cambios para las empresas. Por ejemplo, toda empresa con más de 50 trabajadores tiene la obligación de tener un Plan de Igualdad. Con independencia del tamaño de la empresa, esta debe tener establecido un protocolo de prevención y actuación contra el acoso. Las empresas tienen la obligación de elaborar un registro anual retributivo de toda la plantilla, dividida por sexos.

Todo esto son cuestiones que a gran parte de la plantilla le interesa conocer, y la empresa debe formar a trabajadores concretos para que las gestionen.

Los cursos más habituales.     

Estos son algunos de los cursos más habituales que se suelen impartir en las empresas:

  • Formación en inteligencia artificial y herramientas de IA. Es uno de los cursos más demandados actualmente por las empresas. Se centra en enseñar a utilizar asistentes de IA generativa, automatización de tareas, análisis de datos y creación de contenidos de forma más eficiente. También suele incluir buenas prácticas, privacidad de datos y uso responsable de la inteligencia artificial en el entorno laboral.
  • Prevención de riesgos laborales. Esta es una formación obligatoria en muchos sectores y busca garantizar la seguridad y la salud de los trabajadores. Incluye normas básicas de prevención, actuación ante emergencias, ergonomía y reducción de accidentes de trabajo.
  • Ciberseguridad y protección de datos. Debido al aumento de ataques informáticos y fraudes digitales, muchas compañías forman a sus empleados en detección de correos fraudulentos, protección de contraseñas, gestión segura de la información y cumplimiento de normativas de privacidad.
  • Habilidades de comunicación. Estos cursos ayudan a mejorar la comunicación oral y escrita dentro de la empresa. Se trabajan aspectos como la escucha activa, la claridad al transmitir mensajes, las presentaciones eficaces y la comunicación con clientes y equipos.
  • Gestión de equipos. Habituales para mandos intermedios y responsables de departamento, estos cursos enseñan técnicas de motivación, resolución de conflictos, toma de decisiones y organización del trabajo para mejorar el rendimiento.
  • Formación en herramientas digitales y software empresarial. Muchas empresas imparten cursos sobre programas de gestión, hojas de cálculo, plataformas colaborativas o herramientas de videoconferencia. Son esenciales para aumentar la productividad y facilitar el trabajo diario.
  • Igualdad, diversidad e inclusión. Cada vez más organizaciones promueven este tipo de formación para fomentar entornos laborales respetuosos e inclusivos. Se trabajan temas relacionados con igualdad de oportunidades, prevención de discriminación y sensibilización cultural.
  • Formación en ventas. Una formación habitual en departamentos comerciales. Enseña estrategias para detectar necesidades del cliente, argumentar propuestas de valor, cerrar ventas y negociar de una manera eficaz y profesional.
  • Diseño web. A un nivel básico; es decir, no de programación informática, estos cursos enseñan a los empleados a diseñar páginas web atractivas y funcionales en sistemas CRM de código abierto como WordPress.
  • Análisis de datos y visualización. Cada vez más empresas forman a sus empleados en interpretación de datos y uso de herramientas de seguimiento como Google Analytics, Google Search Console y otras de uso corporativo que facilitan la toma de decisiones y facilitan la automatización de informes.

Ayudas públicas.

La mayor parte de estos cursos están impartidos por profesionales que forman parte de instituciones de formación que trabajan directamente con las empresas.

Como explica la página web de la Cámara de Comercio, todas las empresas que operan en España tienen a su disposición un fondo de formación bonificada, que está a cargo de los presupuestos generales del Estado y que sirven para pagar estos y otros cursos.

Las empresas pueden beneficiarse de esta subvención en función de su tamaño. Así, por ejemplo, las empresas con menos de 5 trabajadores tienen una partida de 420 € al año, para invertirla en formación. En las empresas que tienen entre 6 y 9 trabajadores, el gobierno paga el 100% de los cursos en los que participen sus empleados. Las empresas de entre 10 y 49 trabajadores, la bonificación es del 75% del coste de los cursos. Para empresas que tengan más de 50 trabajadores, pero menos de 250, recibirán una subvención del 60%. Y para las empresas más grandes, la bonificación es del 50% del curso.

La bonificación, normalmente es posterior. La empresa abona el pago de la formación a la empresa formadora y recibe después la subvención por parte del Estado. Para poder beneficiarse de la ayuda, la empresa ha de estar al corriente del pago de sus obligaciones con Hacienda y con la Seguridad Social.

Todo lo que se refiere a la formación bonificada lo gestiona una fundación pública que se llama FUNDAE (Fundación Estatal para la Formación en el Empleo), que depende del gobierno. FUNDAE exige a todas las empresas beneficiarias que guarden durante 4 años toda la documentación relativa a los cursos a los que se han suscrito, a la solicitud y de las subvenciones. Del mismo modo, la empresa deberá proporcionar a la entidad que imparte los cursos, toda la información necesaria para que realicen sus gestiones.

FUNDAE recibe información de los cursos por ambos lados, de la empresa beneficiaria y de la entidad formativa. Pudiendo cotejarlas.

¿Dentro o fuera de la jornada laboral?  

El blog El Abogado indica que los cursos de formación se pueden realizar dentro o fuera del horario laboral, esta es una decisión que debe tomar la empresa, pero siempre deben estar retribuidos.

Las empresas programan los cursos dentro de la jornada laboral cuando quieren que sean obligatorios para toda la plantilla, como son los cursos de Seguridad e Higiene. Al efectuarse dentro del horario laboral, ningún trabajador convocado puede negarse a participar.

Un curso programado fuera de la jornada laboral es voluntario. El trabajador puede decidir libremente si acudir o no. En el caso de que el trabajador se matricule en el curso, y este se imparta fuera de las instalaciones de la empresa, la empresa debe pagar el transporte. Del mismo modo, según este blog, el tiempo de asistencia al curso debe abonarse en la nómina del trabajador como si fueran horas extra. Un curso de 25 horas fuera de la jornada laboral viene acompañado del pago de 25 horas extraordinarias. Pago que se podrá repartir en los meses en los que se distribuyan las clases. Del mismo modo, el trabajador debe dejar constancia de que ha asistido a todas las clases.

Si el curso se imparte dentro de la jornada laboral, no hay obligación de recuperar las horas.

Hay casos, aunque no es lo más habitual, en que la formación se realiza de manera online. Si se efectúa fuera de la jornada laboral, la empresa no paga el desplazamiento. Se supone que el trabajador sigue el curso desde su casa. Lo que sí debe es abonar las horas lectivas como horas extra. Del mismo modo debe asegurarse de que el trabajador tiene los medios suficientes para seguir el curso. En caso de que no disponga de ordenador, u otro medio técnico que sea preciso, la empresa debe cedérselo durante el tiempo que dure la formación.

Todo curso concluye con un diploma, que el trabajador puede adjuntar a su currículum en caso de que aspire a promocionarse o busque trabajo en otra empresa.